Abstract
Tanto las ONG como los pequeños estados fueron esenciales para el establecimiento y la consolidación de la Corte Penal Internacional (CPI), y sus esfuerzos conjuntos tuvieron mucho más éxito que el que hubieran podido obtener por separado. El caso de Andorra ilustra cómo los intereses de los pequeños estados democráticos miembros del Grupo de Países Afines coincidieron con los de las ONG de la Coalición por la Corte Penal Internacional, y cómo a través de la capacidad soberana de los pequeños estados y la experiencia de las ONG surgieron varios modelos de éxito en el marco de la Conferencia de Roma para redactar y adoptar el Estatuto de la CPI. Las deficiencias en materia de responsabilidad de las ONG que desean representar la sociedad civil internacional pueden ser superadas por una cooperación con los pequeños estados que comparten los mismos objetivos. Both NGOs and small states were vital for the establishing and consolidation of the International Criminal Court (ICC), and their joint efforts brought much more success than they could have obtained working separately. The case of Andorra illustrates how the interests of small democratic states that are members of the Group of Like-Minded States agreed with those of the NGO Coalition to promote an International Criminal Court and how, through the sovereign capacity of the small states and the experiences of the NGOs, several successful models emerged in the framework of the Rome Conference to draft and adopt the ICC Statute. The shortcomings with respect to responsibility of the NGOs that wish to represent international civil society can be overcome by cooperation with small states that share the same objectives.